Justo el 31

Aseguran los expertos en desventuras que el tango contiene en sus letras todas las variantes del abandono. Incluso una sorprendente: el abandono preventivo. Que podría sintetizarse en esta idea: “te dejo, antes que me dejes vos”. La consignó el gran Enrique Santos Discépolo en Justo el 31, tal vez su letra más discriminatoria. Habla de una mujer “fea” de la peor manera. Y el taita canta: “Ella que pensaba amurarme el uno/ justo el treinta y uno, yo la madrugué…” Los voceros del gobierno nacional dedicaron gran parte del último lunes del año en explicar telefónicamente a los periodistas que el Presidente de la Nación le había pedido al ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, la renuncia. En buen romance que lo había despedido. Algo rigurosamente cierto pero la decisión también tuvo carácter preventivo ante el desgaste de la relación. “No se va, lo fuimos”. Eso explica el apuro y la improvisación en el primer cambio importante del gabinete con el primer mandatario de vacaciones en el sur.

“Diferencias de funcionamiento”, “falta de trabajo en equipo”, “distintas visiones”, fueron las explicaciones brindadas por el jefe de Gabinete Marcos Peña. Y luego la búsqueda de una imagen de armonía. Mauricio Macri dialogando con el cesado ministro en su casa de Villa La Angostura. “Alfonso quiso volar alto y solo y le cortaron las alas”, explicó sin piedad un funcionario de la Casa Rosada. En otra interpretación, desde el mismo sector, Prat Gay arrancó bien con la salida del cepo y el acuerdo con los acreedores y terminó mal con la economía en recesión, la falta de inversiones extranjeras y la caída del consumo. Con una economía floreciente el destino no hubiese sido tan ingrato. Ni su mentora política lo defendió. Al contrario, Elisa Carrió, ponderó el cambio.

Prat Gay nunca estuvo cómodo con la idea del manejo atomizado de la economía. Quería robustecer su cartera y sólo acataba las disposiciones del Presidente. Tuvo disputas importantes con Federico Sturzenegger, Presidente del Banco Central, por la política monetaria; con Juan José Aranguren, ministro de Energía, por la implementación del nuevo cuadro tarifario; con el titular del Banco Nación, Carlos Melconián, que lo acusaba de gradualista y por último con Marcos Peña por su fallido proyecto de reforma del Impuesto a las Ganancias.

El jefe de Gabinete y sus escuderos, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, no le perdonaron el costo político que pagó el gobierno en las vísperas de Navidad. El ex ministro elaboró el proyecto original, inconsulto y muy mezquino con los trabajadores, y le permitió a Sergio Massa y al kirchnerismo aprobar una iniciativa propia en Diputados. Por esa razón no participó de las negociaciones con los líderes de la CGT que terminaron enderezando la discusión. Su suerte estaba echada.

Macri hizo el dos por uno. El reemplazo tiene formato de división de la cartera. En el Ministerio de Hacienda fue designado un economista con poca experiencia en el sector público. Nicolás Dujovne, fue consultor del Banco Mundial, director del Banco Galicia (entre 2001 y 2011), integrante de la Fundación Pensar y columnista en programas de televisión. La UCR lo reivindica como propio. Llegó a ser asesor de Raúl Alfonsín. Al Ministerio de Finanzas fue ascendido Luis Caputo (primo de Nicolás Caputo, el empresario más amigo de Macri). Caputo, fue socio de Prat Gay, comparte con él su paso por el JP Morgan (1994 – 2003), también fue presidente del Deustche Bank en Argentina. Fue el responsable de cerrar los acuerdos con los Fondos Buitre. Lo que le valió el reconocimiento del mundo de las finanzas. Una curiosidad: ahora el número de ministros llega a veintidós. Media docena se reparten el antiguo Ministerio de Economía. Una extraña manera de reducir el gasto público y lograr más eficacia.

Desde el gobierno nacional también se ocuparon de explicar que no se registrarían cambios en la política económica. Sólo habrá que esperar unos meses para saberlo. La salida de Prat Gay, considerado un gradualista y criticado por los ortodoxos por no aplicar cirugía mayor, en la misma semana en que fue despedida de su cargo la titular de Aerolíneas Argentinas, Isela Constantini, no parece indicar eso. A la ex CEO de General Motors también le pidieron la renuncia. Tenía profundas diferencias con el Ministro de Transporte y la Jefatura de Gabinete sobre abrir los cielos a otras empresas y achicar la aerolínea de bandera. En la oposición aseguran que Dujovne es el hombre elegido para acotar el gasto público. La duda es si podrá hacerlo en un año electoral o tendrá que esperar a que finalice el recuento de votos.

El 23 de noviembre pasado, en la cena de la Unión Industrial Argentina, Mauricio Macri dio una clave: “Qué vamos a recortar, esa es la discusión que comienza en el 2017”. Ni en un tango se podría explicar mejor.

2 comentarios

  1. Esteban

    27 de diciembre de 2016 at 19:54

    Y nos dejó la frase: “La inflación ya no es un tema”.
    Eso sí, no supera al “Me quiero ir” de Lorenzino.
    Saludos.

  2. Clau

    28 de diciembre de 2016 at 11:44

    Reynaldo: es evidente que estos monigotes que nos gobiernan, con el “presidente” en primer lugar que es un rey de evasores, van a seguir con su política de destrucción de todos los beneficios que tenemos los ciudadanos comunes para que ellos sean los amos del país. Lo más grave es lo que podría llamarse algo similar al “síndrome de Estocolmo” que tiene la gente que los votó, aunque prefiero llamarlo ignorancia decadente y entreguista propio de una falta de educación – o fracaso de la misma – que han validado el accionar de estos “ladrones de guante blanco y mente negra”. Lo que se evidenció con la salida de Prat Gay es que están dispuestos a todo, incluyendo el sacrificio de los suyos tal como si fueran peones – de ajedrez -. ¿Hacia dónde vamos? Al abismo, ni más ni menos. Los líderes (?) han desaparecido, presumiblemente por una serie de $$$$$$; la gente está aún obnubilada gracias a los mercenarios cobardes como lanata, leuco, majul y tantos otros pseudoperiodistas; los jueces y fiscales pagados por el poder están distrayendo la atención con causas que son verdaderamente vergonzosas y que se caen por las inconsistencias, propio de su formación mediocre. Y nosotros estamos esperando un cambio, cuya única salida son las elecciones del año que viene. En fin, y haciendo apología al tango, estamos “en un mismo lodo, y todos manoseaos”, donde “el que no roba no mama, y el que no afana es un gil”, aunque es propio del siglo XXI y no del XX. La fuente: lo que debería ser nuestro himno nacional.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *