miércoles 18 de octubre
Medios

Diccionario de periodismo digital: “Pifie”

La legendaria Hum® empezaba cada número con una sección llamada “Nada se pierde”. Allí los periodistas de la revista, pero también los lectores, mandaban recortes de los diarios que contenían errores. Remataba cada uno de esos hallazgos un comentario que lo complementaba o explicaba con gracia. Un ejemplo de 1982:

Hoy, los errores, agravados por la ausencia de correctores profesionales en los medios, pasaron a los medios digitales y los nuevos cazadores se trasladaron de la revista Hum® a Twitter Argentina, que además se apropió de sus encabezados de página y de “Los insufribles”. Durante un tiempo homenajeamos a esa sección recopilando los mejores tuits semana tras semana.

¿Cómo llamarlos? Furcios es demasiado estrecho, acotado a los errores del lenguaje. Blooper tampoco le hace justicia, más cercano al accidente físico. Pifie es mas acertado. Para la RAE pifiar es cometer un error, pero también reprobar mediante silbidos: la acción y la reacción, todo en uno.

Un pifie puede ser: un error de tipeo

un juego de palabras involuntario

una mala pasada jugada por la tecnología

noticias que no lo son

criticar un modo de títular

denunciar publinotas

mostrar enfoques desafortunados

informaciones fuera de lugar

y objeciones ideológicas con humor

Hay hasta cuentas especializadas, como las españolas El Corrector de TV y El Patio Ortográfico. Y las placas de Crónica, que funcionan como “pifies conscientes”, siempre listos para hacer las delicias de Twitter:

aunque a veces, en su afán de viralización, terminen traicionando su espíritu original:

Menos poderosos que un ombudsman, menos solemnes que una fe de erratas y menos empáticos con el medio que las Cartas de Lectores, los cazadores de pifies ocupan ese lugar efímero en el timeline, con la certeza de que el error que señalan no va a ser corregido, pero con el TOC de que, si no lo señalan, algo malo les puede llegar a suceder.

 

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