Echar a Uber, el objetivo final del gobierno porteño

En una sala escondida que hace de oficina en un hotel céntrico de la ciudad, un funcionario porteño se levantó de la mesa y les dijo, hace menos de un mes, a tres emisarios de Uber: “Ustedes están locos; si no se regularizan, los van meter presos”. Poco después, el fiscal de cámara Martín Lapadú anunciaba la primera condena firme para un chofer de la compañía, aunque la prisión no se concretó por un acuerdo entre las partes.

Sin embargo, la estrategia oficial quedó planteada: la Ciudad quiere cerrar los caminos de Uber y presiona a la empresa a ajustarse a reglas que son inviables para la firma, con el objetivo oculto de echarla.

Allanamientos en oficinas de la empresa, cancelación del pago con tarjetas de crédito, agresiones a conductores por parte de allegados a los taxistas, inteligencia y contrainteligencia. Desde que Uber recaló en Buenos Aires hace poco más de un año, de espaldas a las leyes que rigen para el transporte público, no la ha pasado demasiado bien. Sin embargo, esta empresa fundada por el canadiense Garrett Camp y el estadounidense Travis Kalanick, con un valor de mercado de US$ 60.000 millones, redobla la apuesta y ahora busca expandirse dentro del país: quiere aterrizar, incluso, en ciudades cabecera como Córdoba y Mendoza.

www.lanacion.com.ar (www.lanacion.com.ar)

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