EE.UU.: Cómo formar a un no patriota

Mejor empezar con un chiquillo, preferiblemente inmigrante, un refugiado sin estado de un continente asolado por la guerra. Pongamos al niño en un entorno que haga evidente que le debe la prosperidad, libertad y hasta supervivencia de su familia a la generosidad de la nación norteamericana.

Deseoso de asimilarse por completo, el niño adoptará los símbolos patrióticos: la bandera, el presidente, las fuerzas armadas, la afición nacional. Desarrolla en el niño un sostenido y sincere interés por el progreso triunfal de la historia del país: de Valley Forge [episodio de la Guerra de Independencia norteamericana, 1777-1778] a los Halls of Montezuma [alusión en el himno de los “marines” a la batalla de Chapultepec en la Guerra con México de 1847], de la Proclama de Emancipación a la Era Progresista, de la Guerra para Acabar con Todas las Guerras [la I Guerra Mundial] hasta el día de la V.E.[Victoria en Europa en la II Guerra Mundial ] y el de la V.J. [Victoria en Japón, ídem], hasta lo que el presidente John F. Kennedy llamó la “larga lucha al ocaso” de contención durante la Guerra Fría. Anima al adolescente para que vea Vietnam como un punto muerto militar, pero que vindica nuestra democracia. .

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