miércoles 18 de octubre

Los negocios con China, el lazo más incómodo que ata a Mauricio con Franco y Cristina

Fue imposible evitar el dèja vu. Aquel anuncio de Néstor Kirchner de inversiones chinas por 20.000 millones de dólares en 2004, cuando el patagónico llevaba en la Rosada apenas un par de meses más que Mauricio Macri hoy, resonó en la memoria de quienes vieron al Presidente celebrar en Shanghai los acuerdos por 17.000 millones que traerá de Oriente tras su escala en Japón. Pero los vínculos no se agotan ahí. Varios lobbistas que negociaron con el Gobierno las condiciones del gigante asiático para doblar su apuesta por la Argentina fueron clave durante toda la última década para una relación bilateral que creció exponencialmente al ritmo del boom sojero. Son los hilos de un entramado que une nombres del pasado con otros que pelean su pedazo de futuro: Franco Macri, Cristina Kirchner, Aldo Roggio, Gerardo Ferreyra, Marcelo Mindlin y Florencio Randazzo.

El menos conocido de esos nexos es Fernando Lin, acaso el que mejor engarza las dos continuidades más incómodas para Macri: la de Franco y la de Cristina. Argentino de ascendencia china, Lin guió al fundador de SOCMA por la tierra de sus ancestros y fungió durante años como embajador del conglomerado familiar allí. Con Néstor Kirchner presidente se hizo habitué de los despachos de Julio De Vido y Ricardo Jaime. Fue viajero frecuente del Cessna Citation de la hoy familia presidencial y comensal fijo de la mansión de Barrio Parque y de la mesa de Franco en La Bourgogne, el restorán del Alvear. A la gira de Macri viajó como enviado del grupo Roggio, cuyo patriarca solía tratar con desprecio a Franco cuando competían por licitaciones en los años 80 y 90.

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