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sábado 15 de mayo de 2021
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Nuevas revelaciones: intentaban silenciar al asesino confeso del tesorero de Moyano

Las derivaciones en la causa que investiga la muerte del tesorero de la Federación Nacional de Camioneros, Abel Beroiz, llevaron al juez a establecer una protección especial para el asesino confeso Raúl Flores. Desde el momento del asesinato, éste habría recibido numerosas amenazas e intimidaciones para silenciarlo y evitar que desnude la interna gremial.

Beroiz fue asesinado a balazos y cuchilladas en noviembre en una cochera del Automóvil Club Argentino del centro de Rosario. Desde un primer momento se sospechó que el crimen tenía relación con la interna sindical, pero los líderes del gremio de los camioneros – y el mismo Hugo Moyano, titular de la CGT y muy cercano a la víctima – habían tratado de hacer pasar el hecho como un robo común.

El jueves pasado quedó detenido Raúl Flores, quien terminó confesando la autoría material del hecho. Dijo que cobró 20 mil pesos de un total de 80 mil acordado para asesinar a Beroiz.

Según fuentes tribunalicias que cita el diario Clarín en su edición dominical, Flores habría dicho ante el juez que desde el momento del crimen recibía constantes amenazas e intimidaciones – personales o a través de familiares – para callarlo. También dijo que en los últimos días temió por su vida. Es por ello que el juez ordenó una protección especial para el detenido.

Su madre, Marta Saen, ya había radicado una denuncia en diciembre porque temía que su hijo fuera asesinado. Conocida la detención dijo: «Tengo miedo de que lo maten, hay versiones de que podría haber plata. Le pido a la Policía que lo cuide». Una serie de muertes en el barrio donde vive, hacen suponer que el cerco mafioso se iba cerrando cada vez más sobre Flores.

Las mismas fuente citadas aseguran que la policía llegó a tiempo y detuvo a Flores antes que fuera muerto para silenciarlo. Frente al juez, el joven, de 21 años, dio más datos sobres lo que ahora trabaja la Justicia: habló concretamente de una interna sindical, dijo que había sido contratado como sicario por Luis J, un abogado trucho conocido en el puerto, y por un dirigente sindical santafesino de apellido que empieza con A. También frente al juez reconoció por fotos a un “pelado”, que sería el que le entregó los 20 mil pesos.

Más información
www.clarin.com/diario/2008/03/16/elpais/p-00301.htm
www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-100808-2008-03-16.html
www.lanacion.com.ar/996153

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