miércoles 13 de diciembre
Medios

Un experimento revela el poder de los medios alternativos

Los expertos y activistas culparon durante mucho tiempo a los “medios dominantes” por tener un efecto descomunal en las percepciones del público. Sin importar el espectro político en el que se encuentren, muchas personas aseguran que grandes medios como el New York Times o FOX News ejercen demasiado poder sobre la agenda nacional. Las ideas de los medios no dominantes, de acuerdo con esta lógica, se ahogan. Pero un nuevo estudio revela que los pequeños medios de comunicación tienen un efecto mucho mayor al que se pensaba en la discusión pública.


Para ser más precisos, solo se necesitan tres o más historias de pequeños medios de noticias que cubran el mismo tema, para que las discusiones sobre ese tema aumenten un 62.7 por ciento en Twitter.

Le tomó cinco años a un grupo de investigadores de Harvard llegar a esta conclusión. Lo hicieron mediante el seguimiento de los efectos de las noticias cubiertas por 48 pequeños medios de comunicación, midiendo cómo afectaron las conversaciones en Twitter. El politólogo de Harvard Gary King y sus colegas explican que se enfocaron en 11 temas generales de políticas públicas, que van desde los refugiados y la raza, hasta la política alimentaria y la producción de energía doméstica.

“Si hubiéramos realizado este estudio hace 100 años, habríamos ido a las plazas y escuchado lo que la gente decía en las tarimas”, dijo King. “Hoy todo sucede en Twitter”.

 

La esfera pública

Para llevar a cabo su experimento, los investigadores preguntaron a los medios si estarían interesados ​​en publicar noticias relacionadas con uno de los temas seleccionados de política. Los periodistas podían escribir todo lo que quisieran, desde cualquier perspectiva política, siempre que fuera relevante para la categoría amplia de, por ejemplo, política alimentaria. “Elegían el ángulo de la historia y lo aprobábamos para el experimento, por lo que hubo un control total en ambos lados”, dijo King.

Luego, los investigadores eligieron dos semanas aleatorias consecutivas que normalmente suelen ser semanas de “noticias lentas”. Una semana sería la semana del experimento, cuando salieran las historias, y la otra sería un control. El experimento duró cinco años, explicó King, porque era muy difícil de coordinar, ya que si surgían grandes noticias relacionadas con el tema, introducían demasiados factores de confusión para medir los efectos de sus medios, por lo cual tendrían que desechar el experimento esa semana y comenzar de nuevo en otro momento.

La ética fue un gran problema para los investigadores. Querían interferir lo menos posible en el funcionamiento normal de las organizaciones de los medios. “Fue como la Primera Directiva en Star Trek “, bromeó King. Pero estaba muy preocupado, junto a sus colegas pasaron meses trabajando con las organizaciones de noticias para asegurarse de que lo único que fuera diferente fuera cuando se difundían las historias, no cuáles eran.

La parte más difícil fue analizar el impacto de estas noticias. Utilizando un algoritmo de la compañía de análisis de datos Crimson Hexagon, el grupo extrajo de Twitter cada tuit público que podría ser relevante para el tema durante las semanas de experimento y control. Trabajando con un equipo de investigadores, muchos de ellos estudiantes de Harvard, el grupo analizó los tuits de esas dos semanas para asegurarse de que fueran realmente relevantes. En otras palabras, querían tuits sobre política alimentaria, no solo personas que escriben, “la comida es deliciosa ñam ñam ñam”.

La coautora del estudio Ariel White fue una de las primeras personas en analizar el gran volumen de tuits por relevancia. Aseguró que era una buena lección sobre cómo los medios pueden influir en la conversación pública. Aunque el estudio reveló poco sobre las creencias personales de las personas, descubrió su “opinión participativa, su disposición a hablar entre ellos en la esfera pública”. “Los legisladores hoy están mirando Twitter para ver de qué están hablando las personas”, agregó, “y por lo tanto, la disposición de la gente a tuitear sobre un tema se vuelve políticamente significativa”.

 

Noticias falsas

White también aprendió algunas lecciones inesperadas. Cuando comenzó el proyecto hace más de cinco años, todavía no era usuaria de Twitter y se sintió abrumada por la “agresividad” de lo que encontró. Necesitaba controlar de cerca a los colaboradores que analizaban los tuis para asegurarse de que “no se sobrecargaran con algunas de las cosas horribles que las personas escriben en las redes sociales”.

Después de años de este análisis de datos ocasionalmente angustioso, King y White determinaron que solo se necesitaban tres noticias en pequeños medios para impulsar la discusión pública de un tema determinado en un 62.7 por ciento en Twitter. El mismo número de historias también influyó en la opinión pública en aproximadamente un 2.3 por ciento en la dirección de las posiciones ideológicas de las noticias. Entonces, los medios pueden no ser capaces de cambiar demasiado nuestras opiniones, pero ciertamente puede cambiar de lo que estamos hablando.

Este estudio también arroja algo de luz sobre el fenómeno de las noticias falsas en las redes sociales. “Una cosa que medimos sólidamente es la capacidad de los medios para establecer la agenda”, dijo White. Los pequeños medios que publican noticias falsas también podrían estar haciendo eso. “Las cosas de las que hablan los medios son las que hablamos los estadounidenses”, concluyó White, para bien o para mal.

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