miércoles 26 de septiembre
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10 cosas que irritan a las azafatas de los pasajeros

Una selección de las cosas que más molestan a los auxiliares de vuelo en un avión.


Desde el surgimiento de los vuelos “low cost”, explica Antoine Michelat, presidente de Jetcost, la rápida adaptación al estilo de costos reducidos por parte de las líneas convencionales (cobro por valijas, por elección de asiento, limitaciones al equipaje de mano, supresión de gratuidades a bordo, entre otras cosas) hizo que las cosas cambiaran. “La parte buena es que han permitido volar a mucha gente gracias a los vuelos baratos y que han conectado con vuelos directos muchas ciudades secundarias. La mala es que pasajeros y auxiliares han cambiado”, agregó.

El buscador Jetcost, que es uno de los más utilizados en España para conseguir vuelos y hoteles baratos, hizo una compilación de las diez cosas que menos le gustan a azafatas y comisarios de a bordo de sus pasajeros:

1- Burlas con las medidas de seguridad.

Quienes viajan frecuentemente conocen de sobra los gestos y las palabras que hace el personal para indicar las medidas de seguridad, las puertas de emergencia, los chalecos salvavidas, etc. Incluso ellos se sienten un poco ridículos señalando con dedos o haciendo que soplan para inflar el chaleco, pero el colmo es que los pasajeros se rían de sus gestos, los imiten o se burlen.

2- Ocupar todo el portaequipaje.

Muchos viajeros optan por llevar casi todo encima para evitar pagar por el despacho de valijas. Luego, claro, no todo cabe en el maletero e invaden el de los vecinos o lo dejan al comienzo del avión aunque su fila sea diez más atrás. También muchos se niegan a colocar sus cosas debajo del asiento delantero que es un espacio perfectamente útil y que pertenece a cada uno. Algunos también hacen que sean las azafatas quienes les coloquen su equipaje cuando podrían hacerlo ellos mismos.

3- Estorbar la circulación por los pasillos.

En los nuevos aviones, los espacios son cada vez más pequeñs y algunos tratan de ganar sitio ocupando el de los demás. Está el caso del pasajero que ocupa permanentemente los brazos que separan los asientos, aunque eso solo suele molestar al vecino. Lo más molesto es cuando pasan las piernas o los brazos al pasillo por el que deben circular los carritos de bebidas o las propias azafatas. Y además, cuando estas se tropiezan, no piden perdón.

4- Utilizar dispositivos cuando no deben.

Aún cuando cada vez son menos los límites al uso de dispositivos electrónicos durante el vuelo (computadoras, teléfonos en modo avión, tablets) todavía hay momentos en que no se pueden usar, pero Jetcost ha comprobado que siempre están quienes se “hacen los vivos” y que se saltan las normas y, además, quieren dar lecciones tecnológicas sobre “su” aparato al y se enfadan cuando éstos les indican las normas.

5- Levantarse del asiento antes de finalizar el vuelo.

Es un gesto contagioso que molesta a pasajeros y azafatas. Hay como una urgencia de salir del avión primeros, después de haber estado dentro varias horas. Molesto y peligroso es cuando además lo hacen antes de que el avión haya parado completamente sus motores, con frecuencia hay que dar avisos por los parlantes para que vuelvan a sentarse.

6- Encender el móvil antes de tiempo.

Es otra de las urgencias absurdas y contagiosas. Después de estar dos o tres horas sin conexión, no pasa nada estándolo cinco minutos más. Sin embargo muchos lo hacen para dar el anuncio urgente e imprescindible: “cariño, ya llegué…”. El comandante de un avión comentó a Jetcost que una vez tuvo que pedir que apagaran todos los celulares porque una interferencia había bloqueado el tren de aterrizaje y no podía girar el avión para aparcarlo.

7- El uso excesivo del timbre de azafata.

Todos los asientos tienen a mano un timbre para llamar al personal de a bordo. Pero muchos lo usan inadecuadamente. Además de los que lo confunden con el botón de la luz, están los que llaman para pedir una bebida cuando pasaron los carritos cinco minutos antes, o para que alteren la temperatura del avión, o para preguntar por donde están sobrevolando o entre muchas peticiones más absurdas.

8- Ir al baño o levantarse cuando no se puede.

Cuando hay turbulencias, durante del despegue y aterrizaje está prohibido levantarse del asiento. Pero eso no vale para algunos que justo están apurados para ir al baño entonces o que tienen que buscar algo en su equipaje de mano o comentar algo a otro pasajero cinco filas más atrás.

9- Usar el avión como tacho de basura.

Los auxiliares de vuelo suelen pasar varias veces con carritos donde tirar la basura generada durante el vuelo, pero algunos prefieren depositarla en la bolsa del respaldo de delante o simplemente en el suelo. Actualmente suelen ser las propias azafatas o comisarios de a bordo los encargados de hacer la limpieza debido al poco tiempo de intervalo enter vuelo y vuelo, y no es muy agradable quitar envoltorios de chocolatinas, bolsas de patatas fritas o hasta chicles pegados a las bolsas y revistas de la compañía. Jetcost conoce el caso de una azafata que en una ocasión dijo por los parlantes: “Rogamos a los señores pasajeros que la basura que hayan generado, la lleven consigo”.

10- Intentar aventuras insólitas.

Practicar sexo a bordo de un avión es una fantasía recurrente para muchos. Existe un club, el Mile High Club que acoge a los que lo han conseguido. No es tarea fácil, se requiere un vuelo largo y de noche con la mayoría del pasaje dormido, una par de mantas que proporcionen intimidad o, llegado el caso, un cuarto de baño algo más amplio de lo habitual y en el que no tropezar con varios de los botones que proporcionan ciertos servicios (agua, jabón cisterna, timbre de emergencia, etcétera). Los auxiliares de vuelo y azafatas no suelen intervenir excepto si el caso es escandaloso o se busca su complicidad o, claro, su protagonismo.

 

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