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El inesperado arte de hacer contacto en el metro

@subwayhands
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“En un abarrotado vagón del metro, esculpo qué límites son posibles, disculpándome con un murmullo, o asintiendo con la cabeza cuando rozo a mis vecinos, cuyos cuerpos solo existen como partes discretas: el brazo que pasa por mi cara, la mano que está sobre la mía en el poste, desde donde mantengo una distancia nominal de manera vigilante, las manos son, después de todo, increíblemente íntimas”.


La cuenta de Instagram @subwayhands lleva 4 años recopilando estas escenas en una colección que hace honor a su nombre, presentando solo fotos o videos de manos en el metro. La fotógrafa Hannah La Follette Ryan, estudiante graduada en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York, toma las fotografías con su iPhone, y su proyecto tiene alrededor de 110.000 (y contando) seguidores en Instagram.

En una entrevista ella cita los retratos de Alfred Stieglitz de las manos de Georgia O’Keeffe como inspiración, fotos que a veces se denominan «retratos compuestos» por su expresividad. En las fotografías de Ryan, las manos desconectadas están dotadas de este mismo tipo de subjetividad, revelando tanto como un retrato tradicional de un rostro. Ryan describe las manos como partes del cuerpo de una persona que «podrían no pensar tanto», lo que implica que esta falta de pensamiento deja que algo se resbale.

Existe una larga historia de la fotografía callejera espontánea o furtiva, especialmente en fotos del metro, donde la fotografía era técnicamente ilegal desde principios de la década de 1930 hasta 1994. Walker Evans, por ejemplo, fotografiaba a los usuarios del metro en la década de 1930 con una técnica de cámara oculta: ocultaba su cámara de 35 mm en su abrigo, su lente se asomaba entre los botones, y mantenía el disparador dentro de su manga.

El trabajo de Ryan retoma este legado: dice que no pide permiso para tomar las fotos, aunque les cuenta sobre el proyecto si sus sujetos la atrapan, como sucede ocasionalmente. Su iPhone discretamente omnipresente es el equivalente moderno de la chaqueta abotonada de Evans, y hay una simetría satisfactoria en el hecho de que la herramienta que usa para tomar sus fotografías es la misma que usamos para verlas.

A continuación, algunas de las imágenes de la colección:

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