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Artista convierte graffitis fascistas en atractivas ilustraciones gastronómicas

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Los neofascistas todavía prosperan hoy en Italia, con un fuerte resurgimiento reciente, y utilizan símbolos del pasado, como la esvástica del Partido Nazi, para promover el odio. En Verona, la propaganda de odio ha ido en aumento, y allí nació CIBO, un proyecto de arte callejero, cuyo propósito es combatir el odio y el vandalismo con sabrosos dibujos.


“¡La democracia se defiende todos los días, no con guerras! No hay que darle voz al odio, ni siquiera en estos pequeños rincones de la ciudad”, con esta premisa el artista callejero italiano Pier Paolo Spinazzi (también conocido como CIBO), lucha contra el fascismo con latas de pintura en aerosol, transformando los graffitis de odio en atractivas imágenes de comida.

CIBO (una palabra que significa «comida» en italiano) comenzó esta misión en 2008 y ha estado trabajando sin parar desde entonces. Las fuertes creencias del artista, su actitud positiva y su inmenso talento le permiten pelear esta gran batalla todos los días en su propia ciudad, a pesar de (o debido a) los que odian.

En los últimos meses su nombre ha saltado a la prensa transalpina por su enfrentamiento gráfico con los radicales. Cuando ellos pintan una esvástica, él coloca encima una fresa. La emborronan con una cruz gamada, y Cibo la tapa con un muffin. La situación tiene un punto cómico, algo que el artista, más allá de las amenazas, reconoce y potencia argumentando que “nunca se debe perder la sonrisa”.

La obsesión gráfica de Spinazze con las frutas no se explica por su glotonería. “El alimento es tradición y es territorio”, argumenta el creativo. La idea de prestar especial atención a la fruta se justifica por dos motivos. El primero, su lugar de origen, donde se cultivan muchas frutas y verduras, sobre todo fresas. Casualmente, este es el elemento que más se refleja en su trabajo.

El segundo motivo es meramente educacional. Durante el último año ha llevado su proyecto a los muros de las escuelas, un lugar donde proliferan los grafitis de odio y los malos hábitos alimenticios. “En toda ellas llevaba a cabo el concepto de los cinco colores de la fruta y la verdura para enseñar una alimentación sana y colorida”, explica.

A continuación, algunas de las coloridas y sabrosas creaciones:

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