Por qué el Gobierno equivoca la estrategia al encarar el conflicto con el campo

Una suba de tan solo tres puntos a las retenciones de la soja para grandes productores provocó un paro de la Mesa de Enlace. Una medida de fuerza extrema que nadie -ni el Gobierno ni los titulares de las entidades del agro- esperaba que sucediera. Sin embargo entre el lunes y el jueves de la próxima semana no se moverán ni semillas ni ganado. El Poder Ejecutivo reaccionó con argumentos económicos. Y ahí está el error. Encarar un conflicto así con el principal motor para traer dólares a la Argentina es desacertado. Dólares que el Gobierno necesita como un auto al combustible.

La medida de fuerza no es -exclusivamente- por la rentabilidad. Puede serlo para los jugadores más importantes. Pero, ¿qué hay con el de abajo? La sensación del mediano y pequeño productor, a fin de cuentas quien sostiene un violento lockout en la ruta, es de raíz. Es ideológico, cultural y político. Eso es claro, ya que las nuevas subas impositivas no lo perjudican, es más, en la mayoría de los casos los beneficia la nueva distribución.


Entonces, ¿porque ir al conflicto? Para el ruralista que tiene 50, 100 o 150 hectáreas y es la cuarta y hasta quinta generación trabajando la misma parcela, la sensación es que la retención no la sube un Presidente que asumió hace menos de 90 días, sino un sistema político que constantemente aumenta impuestos para solventar el gasto público. Y detrás de la medida, consideran, no está la necesidad de dólares, sino el kirchnerismo y en última instancia Cristina Fernández de Kirchner. ¿Es así? Cuando uno analiza la situación que vive hoy la Argentina llega a la conclusión de que no.