«Apps» para rezar y robots para meditar: así se digitaliza la religión

Durante seis horas, un robot circular sube y baja por una pared, dibujando una flor de loto con una miríada de elaborados diseños en cada pétalo. Cuatro rotuladores colorean los diseños. Es precioso. Pero nada más terminarlo, el robot invierte el rumbo, borra la imagen y deja la pared como si nunca hubiera estado allí.

Es la reinvención del mandala. Estos complejos patrones están pensados para reflejar las visiones que los monjes tienen mientras meditan sobre las virtudes como la compasión, la sabiduría y demás. Así lo explica el monje budista y el CEO del Centro Dalai Lama para la Ética y los Valores Transformadores del MIT (EE. UU.), Tenzin Priyadarshi. Para automatizar el elaborado proceso de crearlos y destruirlos (una importante tradición en el budismo), Priyadarshi se asoció con el arquitecto del MIT Carlo Ratti, responsable del diseño de Scribit, un «robot de escribir y borrar» que vale unos 450 euros y usa marcadores especiales para dibujar y borrar su arte en una pared.