Asintomáticos: el rastreo de los que no se sienten mal, crucial para detener el brote

Los últimos brotes de Covid-19 en el barrio Azul, de Quilmes, y en Necochea tienen algo en común: se dieron a partir de personas que se sentían tan bien como para seguir haciendo vida normal. El primer caso se amplificó en una canchita de fútbol. El segundo se extendió a 22 personas en apenas cuatro días por un «baby shower». Ayer lo dijo la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti: «Estamos viendo que muchas de las personas que tienen Covid no se sienten mal, no consultan y transmiten el virus». El rastreo de estos individuos podría ser una de las claves para detener la epidemia y flexibilizar el aislamiento .

¿Cómo hizo un virus del sudeste asiático para dar la vuelta al mundo en un par de meses? Muy pronto los epidemiólogos comprendieron que una de las razones de su rápida propagación era que, a diferencia del SARS, el MERS y el Ébola, tiene varios días de incubación sin manifestarse y, en muchos casos, es asintomático o pasa casi desapercibido. Así, muchas personas pueden estar infectadas sin saberlo y prolongar la cadena de contagios.

Las primeras pruebas de esta particularidad del SARS-CoV-2 se presentaron ya en estudios de la epidemia surgida en Wuhan, pero los investigadores no pudieron establecer una estimación exacta de cuántas serían las personas que entran dentro de la categoría de asintomáticos, presintomáticos (no tienen signos visibles en una etapa, pero luego los presentan) u oligosintomáticos (son muy leves, como un dolor de garganta pasajero, o simplemente trastornos del olfato o del gusto).