Cambio de paradigma: las marcas hoy pueden dejar una huella imborrable

Así como nadie sabe lo que puede pasar con nuestras vidas, con la economía, menos vamos a saber aún qué va a pasar con la publicidad y todo el ecosistema que la rodea. Yo creo que no hay chance de predecir nada. Sin embargo, en estos momentos de enormes cambios podemos encontrar algún espacio para pensar cosas.

Hace algunos años, el destino llevó al psicoanalista Clotaire Rapaille a intentar entender por qué no se vendía un auto de un fabricante norteamericano. Y decidió, en vez de trabajar con los focus group tradicionales, ver si podía conversar de otra manera con los potenciales compradores de vehículos. Todo esto lo llevó a pensar que muchas de las compras -y también las maneras de ver los productos- tenían mucho que ver con historias personales que habían significado mucho en la vida de cada persona. Así llegó a la conclusión -lo describe magistralmente en The Culture Code – que en los momentos donde fuertemente nos pasan cosas, esos recuerdos imborrables pueden estar asociados -para bien o para mal, por supuesto- a alguna marca.