Camilla Stoltenberg, máxima epidemióloga de Noruega: «Nuestra cuarentena fue muy relajada, todos podían salir a caminar y las tiendas estaban abiertas»

Los países nórdicos se transformaron en protagonistas inesperados de la pandemia de coronavirus, que acumula más de 5 millones de personas infectadas y más de 330.000 muertes alrededor del planeta. A pesar de que solo una porción insignificante de esas víctimas corresponde a ese grupo de naciones que ocupan el extremo norte de Europa, en todo el mundo se está siguiendo con atención su respuesta a esta crisis.

En parte es porque son sociedades consideradas por muchos como “modelo”: combinan altos niveles de riqueza, equidad, salud y educación. Pero también se debe a una rareza que se produjo en este contexto inédito. Países con sistemas políticos, económicos y sociales muy similares, respondieron ante el coronavirus de una manera que, desde lejos, pareció muy diferente. Suecia, el más populoso con 10 millones de habitantes, no dictó una cuarentena general. En cambio, Noruega, Dinamarca, Finlandia e Islandia optaron por implementar distintas formas de confinamiento.