Coronavirus, el inesperado votante en Estados Unidos

Son tiempos bajos para el mundo. Una grieta política y social se esparce como una mancha sobre todo el mapa. Esta vez, además, a caballo de una peste, el coronavirus, que ha generado un extraordinario golpe económico en China, donde se afirma que se originó, o al menos donde se conocieron los primeros casos. La duda surge porque la enfermedad se ha extendido por el norte de Italia con una proyección geométrica sin que haya un ligue claro entre los dos países. Los científicos no saben aún cómo llegó aquí así como no se conoce con certeza si este virus nació en la República Popular o fue llevado ahí por algún viajero, como sí se sospecha que ha ocurrido en el norte de la península. El mismo enigma ya envuelve a EE.UU. con un caso de una persona enferma en California sin contactos previos en el exterior o internamente lo que indicaría que el virus se mueve entre la gente sin poder ser detectado. Y lo está haciendo por los cinco continentes.

Mientras en Europa se multiplica el pavor por este amenazante engendro que ya se reparte en 37 países, Brasil el último de ellos en nuestra región, desde Bruselas, la capital de la Unión, se va descontando que otra calamidad en ciernes, pero más pedestre, está camino de concretarse. El Brexit​ británico tiene todo menos posibilidades de un acuerdo, de modo que se descuenta que acabará con un portazo el último día de diciembre agregando un extraordinario costo comercial a los males que ya sufre la economía global y al impacto social que trae la epidemia.