Crisis económica mundial y Covid-19: el reino de la incertidumbre

Los hechos se suceden y concatenan a una velocidad inusitada. Resulta extremadamente complejo “organizar” una realidad que, como siempre –pero algunas veces mucho más que otras– se presenta de una manera caótica. La única certeza hasta el momento es que una contingencia relativa –una venganza de la naturaleza, dice David Harvey– emergió como un iceberg contra el que están chocando tanto las condiciones de la economía –la política y la geopolítica– mundial legadas por la debilidad de la recuperación post crisis 2008/2009 como las propias consecuencias de una estructura productiva globalizada y la herencia de cuatro décadas de neoliberalismo. De algún modo y apelando libremente a una metáfora de Marx de hace ya demasiado tiempo, “todo lo sólido se desvanece en el aire”. En un contexto en el que la fuerza de la pandemia avanza, los intentos de los gobiernos por achatar la curva epidemiológica derivan en un empinamiento de la curva recesiva [1]. Esta contradicción que invade la escena a pasos agigantados exige definiciones sobre las características particulares que definen a esta crisis, el lugar de las medidas monetarias y fiscales implementadas por los Estados y finalmente, algunos elementos de análisis estructural y la tentativa de algún pronóstico. Alertamos al lector que el aspecto disruptivo del momento que estamos atravesando indica que habrá que prepararse para el desarrollo de escenarios particularmente desconocidos y cambiantes.