¿Cuándo va a terminar la cuarentena?

La respuesta, desde ya, es que no lo sabemos. La propagación del virus depende de un sinfín de cuestiones que pueden variar en cada caso, como por ejemplo las medidas tomadas por cada país -y el momento exacto en el que se ejecutaron-, su capacidad de testeo o algo tan sencillo como la cantidad de residentes que vacaciona en el exterior. Incluso puede haber cuestiones todavía desconocidas por la ciencia, como por ejemplo si en unos meses los recuperados se pueden volver a contagiar o si el virus tiene la capacidad de mutar, dificultando aún más su cura.

Si bien no tenemos la certeza en relación a la duración, lo que sí tenemos son estadísticas sobre la evolución de la cantidad de casos en cada país. Pero de nuevo, al igual que con las causas del virus, las estadísticas también presentan varias cuestiones que son específicas a cada caso y que entonces no permiten su extrapolación. Por ejemplo, si un país tiene mayor capacidad de testeo que el otro, a igualdad de condiciones (momento en el que se inician los contagios, medidas tomadas, etc.) lo que se observará es que ese país presenta más casos de contagio. Sin embargo, claro está, sería incorrecto afirmar a partir de eso que dicho país se encuentra más afectado por el virus. Es más, paradójicamente, estaría en mejores condiciones, ya que una mayor capacidad de testeo permite identificar más rápidamente los casos de contagio, aislarlos, y de esa manera reducir la velocidad de transmisión.