David Simon: “Trump no cree en nada. Y le odio por ello”

David Simon suda, como todos. Es una calurosa tarde de finales de julio en New Orange, un municipio de Nueva Jersey que parece sacado de una pintura de Edward Hopper. En medio de dos casas, agazapado, hay un combo de rodaje desde el que el creador de The Wire observa dos pantallas negras. En una mano tiene un iPhone viejo que no deja de revisar. En la otra, una servilleta marrón con la que periódicamente se seca el sudor de la frente. Es un día nublado y bochornoso, y a su alrededor el equipo de rodaje de La conjura contra América mira al cielo, temeroso de una lluvia que amenaza pero no termina de llegar.

«Antes de Lindbergh pensábamos tener un hijo. Ahora ya no sé qué va a ser lo siguiente…”, dice la actriz Zoe Kazan en la pantalla. Dos mujeres vestidas como dictaba la moda durante los años cuarenta hablan en el sótano de la casa. Son judías y temen la deriva que el Gobierno estadounidense ha tomado desde que el aviador Charles Lindbergh, antisemita y contrario a la intervención norteamericana en la Segunda Guerra Mundial, se hiciera con la presidencia de los Estados Unidos y aplicara políticas de separación y reeducación a los judíos. Aquello, por si no lo recuerdan, pasó en 1940.