EEUU: el asesinato racista de George Floyd y el estallido de la indignación

Cuando estás oprimido, no hay forma aceptable alguna de luchar contra la opresión. Te motejan de “antipatriótico” por poner pacíficamente una rodilla en tierra para protestar contra la brutalidad policial. Te vilipendian por recurrir al boicot como instrumento no violento de resistencia. Os tachan de “MATONES” cuando, después del asesinato de otro hombre más, negro y desarmado, a manos de la policía, protestas en la calle.

El repugnante video en el que se ve cómo a George Floyd lo mata un agente de policía blanco de Minneapolis, tras los asesinatos de Ahmaud Arbery en Georgia y Breonna Taylor en Kentucky, ha provocado manifestaciones por toda Norteaméricas. En Minneapolis algunas de las protestas han acabado en violencia: hay edificios (entre ellos una comisaría de policía) a los que se ha prendido fuego y se ha saqueado una tienda de Target. Donald Trump reaccionó prometiendo sangrientas represalias, tuiteando: “Cuando empieza el saqueo, empiezan los tiros”. Otros han reaccionado retorciéndose las manos. Se han oído muchos gritos de que “¡la violencia nunca es la respuesta!” y “¡los disturbios son contraproducentes!”