El coronavirus igualador

La historia económica muestra que las epidemias son grandes igualadoras. El ejemplo más citado (y sobre el que tenemos más información) es todavía la Peste Negra, que arrasó Europa a mediados del siglo XIV. En algunos lugares, mató hasta a un tercio de la población. Pero al reducir la población, hizo que la mano de obra fuera más escasa, hizo crecer el salario, redujo la desigualdad y llevó a cambios institucionales que, para algunos historiadores de la economía como Guido Alfano, Mattia Fochesato y Samuel Bowles, tuvieron consecuencias de largo plazo para el crecimiento económico europeo.

De acuerdo con estos autores, el poder creciente de los trabajadores fue frenado en el sur de Europa por restricciones a sus desplazamientos y otras limitaciones extraeconómicas impuestas por los señores del lugar. En el norte de Europa, sin embargo, donde las instituciones feudales no eran tan fuertes, luego de la Peste Negra la mano de obra se volvió más libre y más cara, lo que sentó las bases para el progreso tecnológico y, finalmente, la Revolución Industrial.


Poco más de dos meses de coronavirus ha provocado ya cambios económicos. Muchos serán fáciles de revertir si se contiene con rapidez la epidemia y se le pone freno. Pero si eso no ocurre, pueden perdurar. Y como sucede con cualquier acontecimiento extremo, las epidemias echan repentinamente luz sobre ciertos fenómenos sociales de los que sabemos poco, pero que a menudo tendemos a ignorar o en los que preferimos no pensar.