El rol de Bullrich en el sistema de espionaje

Las causas judiciales iniciadas en los últimos días por delitos cometidos desde la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante el régimen macrista sugieren la existencia de una estructura criminal enquistada dentro del propio Estado, en cuyo pináculo se adivina la figura de Mauricio Macri. Ahora saltó a la luz otra trapisonda: el espionaje ilegal sobre unos 400 periodistas acreditados para cubrir en Buenos Aires, entre 2017 y 2018, las cumbres de la Organización Mundial del Comercio (OMS) y del G-20. Lo notable es que tales trapisondas fueron efectuadas en base a un protocolo operativo ideado por el Ministerio de Seguridad y suscripto por su jefa, Patricia Bullrich. Este detalle conduce hacia un asunto hasta ahora no explorado: su gran influencia en la central de espías.

En este punto bien vale retroceder al invierno de 2016, cuando el militar carapintada Juan José Gómez Centurión recorría los canales de TV en defensa de su honor, tras ser eyectado de la Aduana por una denuncia anónima. “¡Esta cama me la hizo Bullrich y (Silvia) Majdalani!”, repetía sin cesar. Todo indica que aquel hombre no se equivocaba.

Ya entonces era de dominio público la gran sintonía entre la ministra y la subdirectora de la AFI. En los pasillos de la realpolitik no era desconocida la afinidad entre ellas. Un vínculo que se remonta a los días en que la “Turca” –como a Majdalani todos la llaman– presidía la Comisión de Inteligencia de la Cámara Baja y Bullrich, la de Legislación Penal. También se podría decir que ambas fueron compañeras de estudios, ya que asistieron juntas a los cursillos para legisladores y jueces impartidos en la Escuela Nacional de Inteligencia.