Empleo precario, temor al desabastecimiento, suba de precios: los factores argentinos que aceleran la crisis del coronavirus

Alberto Fernández está experimentando en carne propia la vieja definición de la política como «el arte de lo posible». Y ya tomó nota de que en Argentina, el margen de lo posible puede ser mucho más acotado que en otros lugares del mundo.

Al admitir que se analiza la posibilidad de una paralización total de actividades por 10 días, el presidente advirtió sobre los motivos que lo llevan a dudar. La primera, según dijo explícitamente, es porque esa medida «tiene consecuencias económicas».


Y luego dejó entrever cuáles son las limitantes de tipo social: dijo que hay que «estamos buscando el momento» y reconoció que sólo pueden faltar a su trabajo y permanecer en su casa «si en el trabajo toleran su ausencia».

Y ahí el presidente dejó esbozada la debilidad social y cultural de los países con economía frágil. Con un desempleo de dos dígitos y una informalidad laboral que alcanza a un 30% de la población, el objetivo de que todo el mundo paralice sus actividades es sencillamente impracticable.