Extremo contraste entre la peste y la deuda

Es todo al mismo tiempo. El aislamiento extremo que Axel Kicillof decidió garantizar con la policía bonaerense en Villa Azul puede haber llegado tarde. El barrio de emergencia que se expande entre Avellaneda y Quilmes queda a 5 kilómetros de la Capital y está separado de Villa Itatí por el Acceso Sudeste. El cruce es constante en tiempos de normalidad. Visitar parientes, vecinos, novios, ir a trabajar, a jugar un partido de fútbol o asistir a misa en las iglesias evangelistas solo demanda atravesar la autopista que divide lo que para algunos funcionarios es, en realidad, un enorme triángulo de carencias asentado sobre un mismo territorio.

Cerrar el paso con las fuerzas de seguridad puede ser la única forma como afirma el ministro Sergio Berni o puede ser una chispa que encienda el conflicto social, como temen desde las organizaciones sociales alineadas con Alberto Fernández. Pero seguro será insuficiente si al mismo tiempo no se avanza con los test masivos en Itatí, un continente que tiene 10 veces la población del barrio de emergencia vecino que hoy preocupa a todo el oficialismo.