Herramientas antivirus que no son antivirus

En febrero un virus (en rigor, un troyano) infectó 110.000 cuentas de Facebook en 2 días. Siguió en ascenso durante un par de semanas y luego se apaciguó. Ahora está de vuelta, y otra vez es epidemia. Y eso que pescárselo no es precisamente sencillo.

Primero hay que hacer clic en un (supuesto) video porno (¡ah, las sutilezas de la ingeniería social!). Pero, vaya casualidad, justo nos encuentra con el reproductor de Flash desactualizado. Lógico, ¡hay tantos updates por día! Allá vamos, a bajar -presurosos- el instalador. Ahí está y se llama InstallFlashPlayer.exe. ¿Qué podría salir mal?


El tercer, último y fatídico paso es darle doble clic al instalador, que en lugar de actualizar nuestro reproductor de Flash colocará en nuestra máquina una extensión maliciosa del navegador que, aparte de prometer un video para adultos a 20 de nuestros contactos, se ocupará de robar lo que escribimos con el teclado y las posiciones del puntero del mouse. ¿El objetivo? Hurtar tus credenciales bancarias, las de los sitios de e-commerce, la contraseña de Gmail o, para el caso, Facebook.