La contraseña que utilizaba el jefe de operaciones de la AFI para hablar del espionaje ilegal

El juzgado federal de Lomas de Zamora confirmó -con los registros y filmaciones que requirió el viernes de manera formal- los ingresos a la Casa Rosada de los tres espías de la AFI que investiga en la trama por seguimientos y espionaje ilegal a políticos y personalidades. El juez Federico Villena obtuvo los registros oficiales de ingresos y egresos y las filmaciones, tras lo que fue el debut de la querella de Cristina de Kirchner que hizo una presentación, a partir de un listado obtenido desde Poder Ciudadano, donde constan que Leandro Araque, Facundo Melo y Jorge Sáez mantenían reuniones con la exencargada de la oficina de Documentación Presidencial, Susana Martinengo.

Esa confirmación es sustancial desde el punto de vista del desarrollo de la causa: más allá de quién podía haber dado las órdenes de que la organización llevara adelante tareas de inteligencia clandestinas -ubicables en el tándem Gustavo Arribas y Silvia Majdalani- la interacción del grupo de espías era con una exfuncionaria de confianza y a 50 metros del despacho de Mauricio Macri. Los chats la ubican como receptora del material. Y es que según pudo corroborar Ámbito, los ingresos a la Casa de Gobierno durante 2018 y 2019 no fueron los únicos indicios que se manejaron. El exdirector de Operaciones Especiales de la AFI, Alan Ruiz, tenía una particular forma de hablar que se conjugaba con su verborragia. Como una suerte de “tic” o código particular, iniciaba las conversaciones con sus interlocutores y subalternos utilizando un sonido: “Ojeeem”. Esa contraseña le permitía ser identificado por el destinatario de la conversación, que avanzaba luego con naturalidad y servía de una suerte de presentación.