La pelea no es por una empresa sino por el control

El martes a la mañana, Paolo Rocca dejó mudo al directorio de su constructora.

-Le voy a pedir a Alberto que nos estatice. Así se queda con la deuda de todo este año.

El CEO de Techint Ingeniería y Construcción, Carlos Bacher, tragó saliva. Recién respiró aliviado cuando su jefe se largó a reír a carcajadas, un segundo después, de la cara de susto que habían puesto todos. Habitualmente parco y hasta desdeñoso con quienes no considera a su altura, el magnate disfruta mucho de la ironía en la intimidad. El anuncio del día antes de Alberto Fernández sobre Vicentin había puesto las palabras “intervención” y “expropiación” en boca de todo el círculo rojo.

Al mediodía, el mismo martes, el lobista en jefe de la “T” llevó la opinión de Rocca a la Junta Directiva de la Unión Industrial. “Esto es el primer paso pero no va a ser el último. No lo podemos permitir”, vociferó Luis Betnaza desde su casa, frente a su laptop. Más de 50 industriales de todo el país lo escuchaban por Zoom. El aceitero Miguel Acevedo, jefe de la central fabril y CEO de la última competidora nacional de Vicentin, presidía la sesión en silencio.