La platea VIP palpita dolarizada la definición: rescate culposo del Fondo o plan «C»

La noticia de una nueva misión del Fondo Monetario a Buenos Aires para la semana que viene sorprendió otra vez al establishment, desorientado ante un hermetismo oficial como pocas veces se ha visto. Por la velocidad con la que concluyó la semana pasada que la deuda argentina es insostenible y con la que decidió fletar ayer nuevamente a sus emisarios hacia Ezeiza, todo indica que Kristalina Georgieva se apresta a firmar el programa Stand-By más rápido de la historia del organismo. Eso le permitiría patear tres años hacia adelante sus vencimientos, como quiere Martín Guzmán, pero sin violentar tanto sus normas ni su credibilidad como le habría exigido hacerlo bajo el paraguas del anterior acuerdo, heredado del tándem Macri-Lagarde.

El miércoles próximo, cuando se acomoden en torno a las mesas del salón Versailles del hotel Alvear para el almuerzo con el que el Consejo Interamericano del Comercio y la Producción (CICyP) agasajará a Alberto Fernández, los más destacados miembros de ese establishment en modo «wait and see» esperan escuchar algunas definiciones. Hasta anoche había 462 anotados y otros 60 en lista de espera, dispuestos a pagar los $10.000 que vale el cubierto para los socios o los $15.000 para quienes no lo son.