La política en cuarentena

Aunque aún no hay órdenes de cuarentena para todos, la pandemia del coronavirus Covid-19 tuvo ese efecto sobre las decisiones políticas en la Argentina y congeló cualquier programa, proyecto o negociación oficial hasta que se aclare el panorama. Sin decirlo oficialmente, el Congreso quedó paralizado, con recomendaciones de pocas y despobladas reuniones de comisión y sesiones que nadie por estas horas planea incentivar, pedir ni convocar.

Mientras en el ingreso a Casa Rosada les toman la temperatura a los trabajadores, la Dirección de Migraciones monitorea presencialmente a los extranjeros que llegaron al país en los últimos días desde zonas de riesgo para exigir que cumplan la cuarentena obligatoria, y los aeropuertos controlan telefónicamente a los viajeros que llegaron sin síntomas para insistir en que ante la menor duda se reporten ante las autoridades, el resto del Gobierno se mantiene expectante a la evolución de la situación en el país.


La negociación frente a los acreedores externos, que hasta hace dos semanas era la que provocaba el stand by de la política, que estaba supeditada al resultado que pudiera conseguir el ministro de Economía, Martín Guzmán, también entró en cuarentena. El Gobierno va de impasse en impasse.