La «recuperación» económica de Grecia solo funciona para los ricos

En Grecia, la primavera ya se siente en el aire. Incluso en las épocas más funestas, el renacimiento de la naturaleza hace incontenible un sentimiento de esperanza. Pero esta primavera está siendo especialmente cruel para un pueblo atrapado en una crisis de diez años que impone una humillación tras otra.

Costas lleva una pequeña librería en mi barrio del centro de Atenas. Aunque de naturaleza jovial, le resulta difícil ocultar las arrugas de preocupación que se multiplican en su rostro. Hace 15 años hipotecó su piso como garantía de un préstamo para arreglar la librería. Cuando la crisis de la deuda griega produjo su catástrofe, le fue imposible devolver el dinero.


Hoy en día, Costas es uno de los cientos de miles de personas que enfrentan ejecuciones hipotecarias de fondos que, a precio de ganga, compraron a los bancos deudas como la suya. Entre oficiales de justicia y subastadores se está cerrando el círculo sobre propietarios de casas en apuros y pequeños empresarios como él.