Lo que «8:46» de Dave Chappelle nos enseña sobre el racismo y la violencia

En la descripción del nuevo especial de comedia de Dave Chappelle —probablemente “monólogo” sea un término más adecuado—, el legendario comediante ofrece una preventiva cuasi disculpa: “Normalmente no les mostraría algo tan poco refinado, espero me comprendan”.

Pero es esa naturaleza poco refinada lo que hace que la presentación sea tan poderosa. Su naturaleza espontánea, su total e ilimitada emoción. Incluso el entorno se siente crudo, con poca preparación: un grupo de personas llegan a lo que parece ser un parque y se sientan en mesas distanciadas socialmente mientras utilizan cubrebocas, rodeados de un sistema de audio improvisado. Un subtítulo nos informa que han pasado “87 días desde la última presentación de Dave Chapelle en un escenario”. La fecha es 6 de junio, menos de dos semanas después del asesinato de George Floyd perpetrado por un oficial de Policía que se arrodilló en su cuello durante ocho minutos y 46 segundos. Esta presentación se realizó en medio de manifestaciones pacíficas y disturbios violentos, marchas en la mañana y saqueos en la noche.