Los protocolos para volver a clase este agosto en el 85 por ciento del país

Pasaron tres meses desde que Alberto Fernández anunció una de las primeras medidas destinadas a evitar la propagación del coronavirus en el territorio nacional, la suspensión de clases presenciales. Desde entonces, el gobierno nacional, en conjunto con las carteras de Educación provinciales, así como sindicatos y grupos que nuclean rectores y docentes, analizan cómo y cuándo volver a las aulas. Ahora están en desarrollo los protocolos que apuntan a posibilitar un regreso escalonado a las aulas para agosto en casi todo el país, excepto el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). El objetivo, sin embargo, no es «volver a la normalidad», sino que se están definiendo prioridades a atender en cada jurisdicción, anteponiendo las necesidades de aquellos sectores a los que más les afectó la interrupción de la presencialidad. Según averiguó Página/12 en diálogo con diferentes referentes educativos, esos sectores son dos: les estudiantes que están cursando el último año del secundario y los chicos y chicas más vulnerables que, alejados y en zonas rurales, no pudieron mantenerse comunicados durante la primacía de la virtualidad de la enseñanza.

«Existen tres elementos que, de sostenerse la situación epidemiológica actual, permitirán el retorno de las clases en agosto: el primero es el diseño de protocolos que tienen como objetivo el distanciamiento social para disminuir la posibilidad del contagio; el segundo está vinculado a la fase en la que se encuentra la provincia o el departamento en cuanto a la circulación del virus; y el tercero es el consenso necesario entre familias, sindicatos y gobernadores para regresar a la escuela, ya que existe un lógico temor al contagio. La construcción colectiva de los protocolos pretende, precisamente, enfrentar esa incertidumbre», explicó el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, a Página/12. Actualmente, la cartera nacional de Educación está diseñando un marco general de pautas mínimas destinadas a garantizar el distanciamiento social en las instituciones educativas, teniendo en cuenta la diversidad estructural de cada una. El objetivo es que cada provincia adopte estos lineamientos básicos antes de abrir las aulas en agosto y las afine y profundice de acuerdo a sus requerimientos más «estrictos».