Lucha de gigantes por la televisación del fútbol revolucionado

El martes, Jorge Rial publicó en su cuenta de Twitter que el fútbol volvía a la Televisión Pública y automáticamente se pensó en el programa Fútbol para Todos. Desde el Gobierno afirman que están trabajando para que haya un partido los viernes, otro los sábados y otro los domingos. Se desconoce si transmitirán a River y Boca y no se sabe si levantarían la señal desde TNT y Fox o si tendrían periodistas propios. Tampoco, si habrá transmisión conjunta o exclusiva. Pero no habrá un nuevo Fútbol para Todos.

Durante la campaña de 2019, los dirigentes del Frente de Todos que trabajaron el tema siempre marcaron que no había vocación política ni capacidad económica para romper otro contrato y en 2020 lo ratifican. Pero ahora sí están trabajando para tirarles un centro a aquellos que no pueden pagar los 665 pesos del pack fútbol, que en realidad termina siendo más caro porque, además, hay que contratar el servicio de alta definición.


Eso se da también en el marco de una situación en la que cableoperadores chicos no pueden competir con las grandes cadenas. Los tenedores de los derechos obligan a los operadores a comprar un 30% de packs fútbol del total de sus abonados y, si no los venden, deben absorber las pérdidas. O sea, si un cable chico tiene mil abonados, debe comprar 300 packs; si no los vende, el costo corre por su cuenta. Los cables grandes compran a granel, pero algunos chicos terminan liberando la señal premium en el abono básico, lo cobran un poco más caro y evitan el rojo en sus cuentas, si bien se trata de una situación irregular. Santiago Marino, especialista en políticas de comunicación de la UBA y la UNQ y columnista de Letra P, sostiene que, «si sucede el fin del codificado, será otra muestra de que el sistema excluyente no va».