Macri intenta que la causa de espionaje ilegal no divida al frente opositor

El jueves a media mañana, el ex presidente Mauricio Macri tuvo una visita especial en su casona de Acassuso: el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se acercó hasta allí para desayunar. Los dos solos, cara a cara, luego de que el jefe comunal tuvo que ir, días antes, hasta el juzgado federal de Lomas de Zamora para observar qué documentos e imágenes tenía una banda de narcos y espías de la AFI que lo seguían.

Si bien Larreta ya había desligado al ex jefe de Estado, el tema no pasó de largo y Macri aprovechó para reiterar que se trata, en su parecer, de una “causa armada por el kirchnerismo” y que tiene un formato similar a la que padeció en 2009 con las escuchas ilegales del espía Ciro James.

En este marco, el ex presidente sigue activo: en estos días quiere cerrar filas con los dirigentes más cercanos, sostener la unidad de Juntos por el Cambio y evitar que la causa de espionaje ilegal divida al frente opositor.