Nace el gobierno tricéfalo

Despidiéndose que estaba Jair Bolsonaro de la delegación argentina que lo visitaba el miércoles en el palacio de Planalto, tomó del brazo al diputado Pro Álvaro González y le musitó, como al oído pero para que todos escuchasen: “Dele un saludo personal de mi parte al presidente Macri”. Ese brindis capcioso y timbero cerró el hecho político de la semana, que fue el nacimiento de la tercera fuerza en el Gobierno argentino. Creíamos estar ante un gobierno con dos cabezas, los respectivos Fernández. Ahora nos enteramos de que tenemos un gobierno tricéfalo, y lo encabeza Sergio Massa, que en 24 horas visitó a la cabeza de los tres poderes de Brasil — presidente, titular de la Corte, autoridades del Congreso—, algo que hasta ahora Alberto Fernández o no quería, o no podía hacer. Sergio sí lo hizo. En la política líquida de estas costas, las paralelas no se juntan ni en el horizonte, por eso conviven alegremente una línea anti- Bolsonaro franca y directa, que alberga en el Instituto Patria, que jura por Lula; otra intermedia que anima Alberto, y ésta de Massa, que entró como una tromba en donde nadie podía entrar, el Planalto de Bolsonaro. Queda por resolver cómo le conviene esto a cada cual. A Cristina seguramente no le gustó, como no le gusta nada de lo que hace Sergio por fuera de la vigilancia de Máximo. A Alberto no se sabe: Massa le abrió una puerta que parecía cerrada y que a él no le convenía aparecer abriendo, para no quedar arrinconado por el cristinismo. Pero como él se enteró por los medios del encuentro Massa-Bolsonaro, en una situación de emergencia, puede repetir el latiguillo: son cosas de Sergio.