Por qué la renuncia de la plantilla de Cahiers du Cinéma es y no es importante para la historia del cine

Al poco tiempo de que se fundase Cahiers du Cinéma en 1951 se estableció que uno de los objetivos de ese elemento de disrupción en los estantes de los quioscos de la época iba a ser reivindicar el valor del cine hollywoodiense frente a ese «cine de qualité» (adaptaciones literarias, dramas de época), de un sustrato intelectual supuestamente más elevado, que prodigaba entre las producciones francesas.

En el comunicado público de la semana pasada del consejo editorial de la Cahiers actual, formado por quince empleados, se han incluido muchos motivos para justificar su renuncia conjunta. El de más peso es el conflicto de intereses que ellos asumen se vivirá en esta publicación crítica ahora que la nueva dirección de la revista está compuesta por ocho productores de cine y rostros amigos de las altas esferas políticas.


El otro, y en sus palabras, es que «nos dijeron que la crítica debería ‘reenfocarse al cine francés'». Setenta años después la industria ha vencido el pulso.