Que no nos falte sala de redacción

Es posible que estemos asistiendo al principio del fin de las salas de redacción como las conocemos hasta ahora. Los efectos de este cambio pueden tener repercusiones, que no son difíciles de predecir, en la calidad periodística. Ya oigo por ahí a mucho entusiasta con ganas de no volver a las redacciones después de que se supere la emergencia por la covid-19.

“Les falta sala de redacción”: me he visto repitiendo esta frase, cada vez más seguido, para referirme a aquellos colegas cargados de buenas intenciones, con una inquietud intelectual sincera, pero que muestran su aversión a ser criticados o a que les sugieran cambios a un trabajo y que son propensos a sentirse jueces de los demás. Estos son apenas algunos síntomas dañinos para el oficio que trae el no haber pasado por ese lugar hasta ahora indispensable para continuar la formación del periodista después de la universidad: la sala de redacción.