Salgamos a buscar el virus antes de que sea tarde de nuevo

Ayer el presidente anunció una nueva extensión de la cuarentena general en el Area Metropolitana de Buenos Aires. Si solapamos esta cuarentena con la de Lombardía -uno de los primeros focos mundiales de la pandemia- podemos ver que la nuestra se encamina a superarla en duración (Gráfico 1). Pedro Cahn, uno de los artífices de la estrategia oficial, desafiaba al público en una entrevista radial: “Que alguien me explique cuál es la alternativa”. En la misma línea, el presidente decía ayer sus anuncios que la aceleración de los casos que estamos viendo era inevitable.

¿Es así? ¿Las opciones eran esta larga cuarentena con aceleración de casos o el desborde sanitario? No. En pocas palabras, había dos alternativas mejores: la primera era prevenir la entrada del virus al país y la segunda aprovechar la cuarentena para suprimir el virus y armar una salida segura.

La opción de evitar que el virus ingresara al país era ideal. Si antes de que el virus empezara a circular entre la comunidad se hubiera puesto en cuarentena a los viajeros que iban llegando al país, este largo confinamiento general habría sido innecesario. Para el 14 de marzo, Italia ya tenía 20.000 casos confirmados y 1.300 muertos. Muchos más que los que tiene Argentina hoy. La tragedia ya estaba a la vista.