Sobredosis de cambio: ¿y si lo más importante y subestimado es lo que va a seguir igual?

Último momento: ¡Parece que la cosa va a seguir más o menos igual que hasta ahora! ¡Extra, extra: no se esperan grandes cambios! ¡Urgente: lo mismo de siempre por varios años más, no va a pasar nada, tranca palanca!

Hay que reconocer que los titulares del primer párrafo no son muy tentadores para entrar a leer un artículo. Para el emprendedor Carlos Miceli, sin embargo, se acercan más a la realidad que el discurso dominante de «disrupción masiva e inminente» que predomina a nivel corporativo.


Así lo explica: «Hay cuatro actores que mueven esta agenda de que el cambio se viene ‘ya, ya, ya’, que les es funcional y, por lo tanto, no son objetivos. Por un lado, para conseguir financiamiento, los emprendedores deben vender que la disrupción va a ocurrir en un horizonte de menos de cinco años, porque sino nadie les presta plata. Los inversores están en el mismo barco: necesitan que todo sea urgente. En los medios, las narrativas que venden son las que captan atención, las que generan miedo, las que agitan. Y por último, desde el Estado también hay un incentivo a promover que el momento bisagra tiene a un gobierno de turno como protagonista, cuyo mandato dura solo cuatro años, con lo cual también hay una tendencia a resaltar la urgencia».