Un algoritmo crea todas las melodías musicales posibles para que nadie pueda demandar por derechos de autor

A Radiohead la obligaron a nombrar a un grupo llamado The Hollies como coautores de su mítica canción Creep, la cual, aparentemente, incluía una melodía que también aparece en una de las canciones de The Hollies. En otro ejemplo, al Beatle George Harrison le declararon culpable de una infracción de derechos de autor “subconsciente” después de que el coro de su tema My Sweet Lord se considerara demasiado similar a una canción llamada The’s So Fine de The Chiffons.

Este último tipo de infracción es de las más complicadas de entender, ya que un artista puede tener que pagar un acuerdo a otro artista incluso si afirman que nunca han escuchado la canción que se les acusa de copiar.