Un discurso escrito por Alberto con ideas de Béliz e Ibarra

Alberto Fernández tiene el título de abogado penalista pero se considera un politólogo egresado de la Universidad de la Calle, fiel a su estilo, cerrando la grieta entre ambas ciencias, las jurídicas y las sociales. Ambos quedaron resumidos en su primer discurso presidencial de inauguración de sesiones ordinarias, con 9934 palabras dedicadas a la (re)fundación del Estado post- era cambiemita. Una nueva burocracia ‘todista’, nutrida del heterogéneo frente electoral que lo llevó a la Casa Rosada. Al mandatario no le gusta hablar de ‘albertismo’, lo que implicaría una contracara con su principal socia política, la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Los 79 minutos de monólogo fueron analizados en el team ministerial como un cambio de época y de estilo. Citaron al propio Jefe de Estado, en una de sus ironías para reflejarse ante su antecesor Mauricio Macri: «Somos un Gobierno con científicos, no con CEOS». La palabra «Estado», con la revitalización weberiana a diferencia de un pretendido achicamiento cambiemita, fue central en el discurso: con 40 menciones, fue de una de las cinco más repetidas. Simbología ante la ausencia de anuncios económicos, supeditados a la reestructuración de la deuda y del Presupuesto 2020.