viernes 2 de diciembre de 2022
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1985, Stranger Things

Volver a 1985. Volver a un punto de partida. A ese que, de tantas revisiones, quedó en la trampa de una grieta que viene marcando el pulso hace más de una década. Tan así que que ahora ocurre algo afuera del radar progresista: muchos jóvenes nacidos en los 2000, entre memes, han convertido al Ford Falcon verde en un elemento vintage y decorativo, quitándole su peso histórico: un símbolo del terror de Estado. El Golpe en los años 80 estaba a la vuelta de la esquina, la larga sombra en la primavera democrática, y hacia ese lugar nos lleva el film de Santiago Mitre: “Argentina, 1985”.

Volver a 1985. Volver a un punto de partida. A ese que, de tantas revisiones, quedó en la trampa de una grieta que viene marcando el pulso hace más de una década. Tan así que que ahora ocurre algo afuera del radar progresista: muchos jóvenes nacidos en los 2000, entre memes, han convertido al Ford Falcon verde en un elemento vintage y decorativo, quitándole su peso histórico: un símbolo del terror de Estado. El Golpe en los años 80 estaba a la vuelta de la esquina, la larga sombra en la primavera democrática, y hacia ese lugar nos lleva el film de Santiago Mitre: “Argentina, 1985”.

Pero además retoma el hilo de aquella filmografía de los 80 que fue parte crucial de la política oficial: contar los años de plomo. “Argentina, 1985” se hermana con “La historia oficial” de Luis Puenzo -casualmente estrenada en 1985 y ganadora de un Oscar el 24 de marzo de 1986- y también con “La noche de los lápices”, de Héctor Olivera, a la que Mitre explícitamente homenajea en primer plano: uno de los jueces que juzgan a la Junta Militar es interpretado por Alejo García Pintos, el actor que en 1986 dio vida a Pablo Díaz, un sobreviviente de esa camada de jóvenes secuestrados.

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