23F, trece horas en la frontera: así se vivió el intento de ingreso de la ayuda humanitaria a Venezuela

Son las dos y media de la tarde en el lado colombiano de la frontera. Dos oficiales de la Guardia Nacional Bolivariana se acercan desde la parte venezolana al exacto límite fronterizo. Caminan sobre el puente Simón Bolívar con sus fusiles en alto. Justo delante de ellos, de su lado de la frontera, un cordón de la Policía Nacional de Venezuela con sus escudos alzados impide el paso de cualquiera que pretenda atravesar ese puente.

Es 23 de febrero de 2019 y el mundo mira el intento de ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela. Los oficiales avanzan hasta el cordón y se forman junto a los policías en la primera línea. Del otro lado, cientos de manifestantes, miles, les piden a sus compatriotas policías que dejen las armas y cambien de bando. Son venezolanos que el día anterior cruzaron la frontera para asistir en suelo colombiano al concierto Venezuela Aid Live. Los policías no responden, pero en sus caras se puede percibir el miedo: no hay odio ni ganas de pelear.


Entonces aparecen los dos oficiales de la Guardia con las armas en alto apuntando hacia la gente y se detienen junto a los policías. La gente los mira con susto: si comienza una balacera, nadie tiene dónde protegerse en ese puente. En el momento más crítico, dan un salto repentino hacia delante, hacia Colombia, entregan sus fusiles y levantan las manos.