365 días de crisis: la «traición del JP Morgan»

El miércoles 25 de abril de 2018 amaneció soleado en Buenos Aires. Sin mayores conflictos económicos o políticos en carpeta (el Gobierno aún se movía bajo el impulso de la victoria electoral de octubre de 2017), la agenda periodística se concentraba en noticias algo banales. Competían por las primeras planas el nacimiento de Louis, el tercer hijo del príncipe Guillermo y su esposa Kate Middleton, coincidiendo en la fecha con el de William Shakespeare; la polémica apertura de la 44ª Feria del Libro de Buenos Aires y el nuevo sistema electrónico para agilizar los trámites de migraciones. El Gobierno se concentraba en la posibilidad de lanzar una nueva reforma impositiva que incluyera una reducción del impuesto al cheque y comenzaba ya a murmurarse la posibilidad de acelerar el lanzamiento de la candidatura de Mauricio Macri para la reelección. La economía había crecido en el primer trimestre y como principal problema a resolver estaba la contabilidad de las pérdidas por la sequía que afectaba, fundamentalmente, a la zona sojera. En el terreno financiero, el dólar comenzaba a cerrar su tradicional siesta cambiaria de fines del primer trimestre, pero el Banco Central de Federico Sturzenegger no tenía problemas en controlar las operaciones colocando unos u$s214 millones de las reservas para sostener la oferta de divisas. En síntesis, todo era viento a favor para el Gobierno en general y Mauricio Macri en particular.

Nada hacía prever que pronto -apenas en horas- todo cambiaría, y que “pasarían cosas” que modificarían radicalmente la suerte de Cambiemos en el poder.


A las 11:15, una hora 15 minutos luego de la apertura de los mercados, la mesa de dinero del Banco Central se conmovió. Había llegado una doble operación, de salida de las Lebac e inmediata compra de dólares, por un monto muy poco común. Casi escandaloso. Eran más de u$s800 millones que pedían retirarse de la operación estrella del mercado financiero, a cambio de una salida rápida y a un precio de mercado de compra de divisas, con el objetivo de vender posiciones en pesos y salir del sistema financiero local. La sorpresa fue aún mayor cuando la conducción de la entidad supo quién era el interesado en abandonar el mercado de capitales argentino. La orden de venta de Lebac e inmediata compra de dólares era del JP Morgan, el banco de capitales internacional más cercano al Gobierno de Mauricio Macri.