lunes 17 de diciembre

A 10 años del G-20 que juntó a los líderes para salvar el capitalismo financiero

Vaya paradoja. Hoy Argentina se recupera (o al menos eso trata) de una crisis cambiaria y financiera gatillada por el corte abrupto del chorro de capitales internacionales que habían inflado una bicicleta financiera fenomenal entre 2016 y 2017. Un episodio parecido vivió diez años atrás Corea, en plena crisis de Lehman Brothers. La diferencia entre la volatilidad argentina y aquella coreana fue la evaluación de los líderes del mundo esa vez: para arreglar el descalabro comenzado en Estados Unidos, trasladado luego a Europa y que puso en jaque más tarde a Asia, no bastaba con sellar un préstamo stand by, reunir a 30 economistas del FMI y simulaciones de algún modelo econométrico. Hacía falta poner algo más.

El G-20 es una criatura de las crisis financieras de los años noventa vividas en países emergentes de la talla de México, Tailandia, Rusia, Brasil. Lo que ocurrió hace 10 años fue su upgrade como organización. El 15 de noviembre de 2008 fueron los líderes de los países que se reunieron (y no sus ministros de Economía) para encontrar una salida a la que fue la peor crisis económica desde 1930 y que esta vez había tenido como epicentro el mundo desarrollado. El evento fue en el Museo Nacional de Washington, 10 días después de que Barack Obama fuera electo.


Asia tuvo un rol especial en aquella crisis. Y en el G-20. Primero, sus países respondieron a la recesión con políticas de estímulo en lugar de ajuste. China aprobó un plan de US$ 586.000 millones de inversión y gasto público una semana antes del encuentro en Washington. Segundo, unos meses más tarde (ya en 2009), el primer líder que Obama recibiría en la Casa Blanca sería el primer ministro de Japón. Tercero, la crisis de Lehman demostró que aun cuando un país no haya desarrollado un mercado tóxico de hipotecas -como sí lo habían hecho EE.UU. y Europa-, sus sistemas financieros podían estar expuestos igual. Corea, Malasia, Indonesia, China habían sido impactados.

Dejar un comentario