15.4 C
Buenos Aires
sábado 23 de octubre de 2021
Cursos de periodismo

A 40 años de la muerte de Jorge Cafrune: una voz popular que cada día se escucha mejor

Una hora antes de la medianoche del 31 de enero de 1978, una pickup sin luces arrasa los caballos de Jorge Cafrune y Fermín Gutiérrez, en la ruta 27, entre Benavídez y Pacheco. El hecho no solo acaba con la vida física del cantante, de apenas 40 años. Da pie a que se asocien otras circunstancias ocurridas en los meses previos y que hasta la fecha no haya podido establecerse si se trató de un accidente o si una mano negra lo mandó a matar.

Días antes, en el Festival de Cosquín, los soldados que custodian la mesa de sonidos miran para otro lado cuando Cafrune arranca con El orejano, tema ausente entre los autorizados. “Yo sé que en el pago me tienen idea / Porque a los que mandan no les cabresteo”, valsea él, bajito pero con toda su voz, y la Plaza Próspero Molina explota.

Lista en una mano y fusil en la otra, ninguno de los dos soldados ordena al operador cortar el sonido. En la parte de “Soy chúcaro y libre”, el revoleo de pañuelos blancos cubre la audiencia y los gritos desesperan por Zamba de mi esperanza.

Su canción-emblema tampoco figura entre las permitidas. Cafrune la hace con la ternura de siempre, dosificando el fervor que produce cada línea. La plaza lo escucha en estado de reverencia. Desde “dejá que quiera como yo sé”, el vitoreo tapa la última estrofa y se estira varios minutos, imposible cortarlo. Uno de los organizadores lo llama al costado del escenario. «Desobedeciste, Turco, nos pusiste en riesgo a todos.» «El pueblo me la pidió», responde él.

clarin.com  (www.clarin.com)