A un año del acuerdo con el FMI, la economía todavía siente los efectos de la crisis

El 20 de junio de 2018, a un mes de que Mauricio Macri anunciara el inicio de las negociaciones con el FMI y trece días después de que el Gobierno comunicara que las conversaciones habían llegado a buen puerto, el organismo internacional dio luz verde para la llegada del primer desembolso y puso en marcha, con la Argentina, el programa de asistencia más grande de su historia. A un año del reinicio de las relaciones financieras con el Fondo, el ajuste para alcanzar el déficit cero y la inyección de dólares desde Washington todavía no alcanzaron para revertir la recesión y bajar la inflación.

«Estamos convencidos de que vamos por el camino correcto; hemos logrado evitar una crisis, tenemos un plan consistente y conseguimos un apoyo a nuestro programa vigente y que apunta a una economía que crece sostenidamente, crea empleo, aumenta la inversión y baja la pobreza», dijo el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne en el CCK al anunciar el acuerdo. A su lado observaba Federico Sturzenegger, entonces presidente del Banco Central. Una semana después dejó su puesto.


Ese cambio era el primero de una serie que iba a continuar a lo largo de los meses y que incluyó un recorte de ministerios, la eliminación de las metas de inflación y las Lebac, la habilitación, que mutó en prohibición y luego en un nuevo permiso al BCRA para intervenir en el precio del dólar, un tercer presidente de la entidad monetaria, caras nuevas en el gabinete nacional y masificación de retenciones a las exportaciones.