viernes 17 de agosto

Aborto: El triunfo político no solo fue del papa Francisco

La caída en desgracia de la ley de despenalización del aborto no abre un momento de celebración en la Iglesia católica, sino de reconocimiento. Reconocimiento a una estrategia que se diseñó en el exterior y que en la Argentina contó con el apoyo de los “obedientes” del cuarto voto.

La Compañía de Jesús es la orden religiosa masculina más grande del mundo, con más de 18.000 miembros distribuidos en cinco continentes. El Papa Francisco es el primero. La orden la fundó en 1540 en Roma San Ignacio de Loyola, un estratega militar que previó la necesidad de “sacar” un ejército misionero fuera de los límites vaticanos, que garantice en el mundo la incondicional defensa de las posiciones papales.


Loyola fue un cultor del discernimiento espiritual. Ante el pensamiento binario, frente al desafío de optar por una opción o la contraria, de intentar distinguir entre el bien y el mal, el primer general de La Compañía se recluía en soledad a “escuchar” la voz de Dios en el interior humano. Sin apuros, reflexionando, Loyola decía que se podían superar los obstáculos que se interponen en el camino del bien, para que el estado de ánimo se regocije de fuerza, paz, alegría y armonía. Esperar que las cosas pasen, para hacer lo que se cree es lo correcto y necesario. Esa fue la estrategia del Papa en el debate por el aborto. Dejar pasar la votación en Diputados para caer con todo el peso del discernimiento en el Senado.

Los que frecuentaban a Jorge Bergoglio recuerdan con admiración la pasión del Sumo Pontífice por la doctrina militar de Loyola y el accionar histórico de La Compañía, el “Grupo de Elite” que posee el Papa dentro de la Iglesia. “Los jesuitas se anticipan y tienen la capacidad de estar en varios lugares al mismo tiempo”.

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