jueves 19 de julio

Aborto: la estrategia antiderechos para combatir al activismo pro legalización

No les alcanza con el lobby en despachos y pasillos; tampoco con presentar, una y otra vez, expositores que deliberadamente mienten y manipulan información ante legisladoras y legisladores. La estrategia de los sectores antiderechos, que recrudeció tras la sanción de Diputados al aborto legal, es rodear el escenario institucional con acciones que en la superficie aparentan espontaneidad y escala local, pero en realidad están sistemáticamente planificadas y coordinadas. Si mientras el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) era tratado por las comisiones de Diputados el esfuerzo estaba puesto en hacer llegar a los escritorios mini fetos de plástico y carpetas frondosas con páginas cargadas de afirmaciones sin sustento (por no recordar el evento con equipo de sonido y curas incluidos en el hall del Anexo, sobre el final de las audiencias informativas), la llegada de la iniciativa al Senado parece haber cambiado la intensidad. De hecho, parece haber activado tácticas simultáneas: mentir (todavía más), distribuir esas mentiras por todos los medios posibles; perseguir y amedrentar a personajes públicos que defienden la legalización o a personas anónimas de pañuelo verde para acallar; fomentar, no siempre de manera sutil, la violencia (inclusive física, callejera); infundir miedo, aun -o especialmente– en ámbitos médicos, con lo que llegan a avalar la amenaza de no cumplir ni la ley vigente ni una hipotética nueva ley de aborto, y se proponen torturar a mujeres. Todo, en nombre de lo que los voceros antiderechos denominaron “militancia 360”.

En las semanas que pasaron entre marzo –con el ingreso del proyecto de la Campaña por el Derecho al Aborto al Congreso– y ahora, el discurso antiderechos sufrió algunos retoques. Justo después de los cuestionamientos de figuras públicas hacia la intención antiderechos de apropiarse de la palabra “vida”, el lema habló de salvar “dos vidas” y, más recientemente, la expresión “niño por nacer” se transformó en “concebido por nacer”. Precisamente esos términos aparecieron en los folletos (sin firma) que decoraron las rejas del Congreso de la Nación el martes pasado, en ocasión de la primera reunión del plenario de Comisiones de Senado para establecer la mecánica del debate. Las piezas (una de las cuales acompaña esta nota), escritas sobre un feto pintado de los colores de la bandera argentina, estaban dirigidas a senadoras y senadores, les pedía “no votes una ley como esta” y procedía a enumerar cosas que el proyecto de ley llegado a Senado no dice. Además, afirmaba: “podemos salvar a la mujer”, puesto que hay “muchas instituciones dispuestas a acompañar un embarazo no deseado o no planificado” y “la sociedad está tomando mayor conciencia sobre la necesidad de prevención de embarazos no planificados”. El papelito proponía “salvar al concebido por nacer”.


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