miércoles 14 de noviembre

Aborto: los 10 monjes negros que forjaron el NO

Cuando Mauricio Macri anunció que iba a habilitar el debate por el aborto, pensaron que les tiraban un balde de agua fría. Se sintieron traicionados y se dieron cuenta de que no estaban preparados. Los movimientos de mujeres llenaban las calles y se movían con comodidad y creatividad en las redes sociales. Los pañuelos verdes se multiplicaban entre los adolescentes y se reproducían los testimonios desgarradores de las consecuencias de la clandestinidad. Los celestes, que en ese momento no tenían ni color, estaban helados. No esperaban tener que salir a librar batalla y para colmo, arrancaban corriendo de atrás. Desde muy atrás. Sin embargo, en el andar, entendieron el juego: copiaron estrategias ideadas por el feminismo, transformaron el discurso religioso en un “reclamo ciudadano” para llegar a más público, crearon un logo y un slogan, capacitaron a los legisladores y viajaron por todo el país para sumar aliados. Los diez monjes negros del no se dividieron el trabajo según sus habilidades y, desde las sombras, lograron organizar a una masa que estaba dispersa. El viernes 9, después de que el Senado rechazó el proyecto votado en Diputados, amanecieron orgullosos y convencidos de que era, aunque pocos lo supieran, un triunfo propio.

Los rostros de la mayoría de estos personajes son desconocidos para el gran público. Excepto aquellos que fueron designados como voceros del movimiento celeste, todos los demás prefirieron mantenerse fuera del foco mediático. Cada uno aportó su experiencia, su poder de lobby, sus vínculos personales, su tiempo y su dinero. Para formar parte de este grupo, había que cumplir apenas un requisito: querer evitar que se legalice el aborto en la Argentina. Con esta norma no dicha, lograron convivir en el mismo reclamo católicos y evangélicos, macristas y kirchneristas, jóvenes y adultos de diferentes provincias y clases sociales. “De pronto estaba al lado de alguien con el que jamás me hubiera tratado y con el que probablemente nunca me vuelva a tratar”, confiesa uno de los organizadores que entendió, desde el primer momento, que sin estas alianzas hubiera sido imposible visibilizar la posición pro vida.


Dejar un comentario